MIL GUITARRAS PARA VICTOR JARA… ESTOCOLMO… MANIFIESTO DE UN CANTO LIBRE 2019

A continuación les presentamos los textos redactados y a la vez declamados por Alejandro Fischer durante la versión de las «Mil Guitarras para Víctor Jara – Estocolmo 2019»

La Pala, El Arado, Cuando voy al trabajo, Poema 15…. Luchin.

PRELUDIOS

Una generación maduró una reflexión…
Para conquistar lo negado, lo robado, era necesario algo más que huelgas, manifestaciones callejeras , algo más que lamentos y muerte.
A las denuncias de la explotación del hombre por el hombre, a los enfrentamientos de clases, era necesario incrustar la magia del teatro, los muros de Ramona, de la música.
Uno de los que tienen esa sabiduría se llama…
Victor Jara.
Por eso este Manifiesto, este Canto Libre…, de ladrillos y andamios en tan de ajenos, en tan de casa.
Esta forma de arte, es una arma para combatir el hambre.
Mientras viva un niño con hambre, el canto de Victor es un combate a la reflexión.
Guitarra de Estocolmo, en un mes ultrajado para siempre, convertido en criminal, mentiroso y genocida, que en antaño era toda polvareda en Cueca; siente que es obligación de pan y vino agradecido, dedicar este trabajo de hoy «Mil guitarras para Victor Jara» al Sr. Gustav Harald Edelstan y a todo el pueblo sueco que estuvo y que está, con su solidaridad infinita, apoyando la lucha del pueblo chileno.
Gracias pueblo archipiélago, de trigo maduro, de carbon, de granito y dinamita, de yunque…Gracias
Gracias Malmö, Luleo, Gotemburgo, Norrköping, Linköping, gracias Västerås, gracias Moheda, Alvesta, gracias Lagan, gracias Växjo…Gracias Estocolmo.

Venian del desierto/ El Pimiento.

Antes que Juan Godoy, en Chañarcillo encontrara una mentira y también su muerte, el norte ya era un sembradero de esperanzas de sueños, de fantasmas, de hambre sonajera…
Los obreros y la arena, pintaban una geografía terca, monótona, de ambición, de necesidad, de soledad y derecho a la vida.
Habían llegado por todos los caminos, buscaban pan, justicia y dignidad.
En cada melga de arena caminada, vivía, vive un árbol.
En primavera se viste chascón, soñando racimo de uva verde, de amaranto después…
Su existir, sin pan ni abono, arropa los secretos de la unidad…
La unidad de su savia, con la arena ardiente.
Si no hay unidad, se muere…
No hay melgas verdes.
!Es el pimiento!…
Una advertencia vegetal…
Podrán leer en sus hojas como en las hojas del coligue, el beso que quedo en el sur, prometiendo los regresos…podrán leer su historia de masacres y esperanzas, de clase, de solidaridad obrera.

Vientos del pueblo

Dicen que los chilenos somos únicos…
Únicos de que ?…
Treinta años atrás, el pueblo sueco se admiraba de ese exiliado que gritaba como energúmeno «Chile Solidaritet»; Se admiraba de ese pelo negro medio chuzo medio enrulao, de esas facciones femeninas color de avellana que golpeaba su puerta a pedir solidaridad para con su pueblo atormentado por el fascismo…
Treinta, cuarenta años atrás, si el de pelo negro o la hermosura de avellana, cruzaba una plaza, una calle, el pueblo sueco, brazo en alto saludaba…
En manifestaciones callejeras, la calle del Rey de punta a punta, repleta de gritos, guaguas en brazos o en coches, megáfonos, lienzos, caballos y pacos, lagrimas y pulmones al aire.
! Era un carnaval Solidario!…
Hoy, no nos infla nadie…
La conducta a cambiado y la miseria esta miserable.
Nosotros, los únicos, elegimos a los mismitos que nos tienen de rodillas…
Los que no están, no están…y si aparecen se asoman de a pedacitos… Huesos y dientes desparramados, cavidades huecas, gritando mudo, la inmensidad del terror vivido…
Necesitamos más que ayer la solidaridad Internacional…
Nuestra morena Cuba, Venezuela, Nicaragua…todo el sur de América, necesita que el mundo conozca su historia verdadera…Su levantar de adobe sobre adobe.

Amanda

En los suburbios de las grandes ciudades viven los que tienen el privilegio de existir rasguñando.
Son miles y miles que están en comunión con la piedra, con la esperanza del pan.
Los que explotan y necesitan esa forma de vivir es el capital financiero…son los imperios, sus capataces, vasallos y sicarios…
A pesar de toda infamia, de todo muro, el amor se asoma… Ese sentimiento que te deja mudo, sin aire, que te duele, que necesitas verlo, verla; que necesitas su aliento, que se abrigue su pelo entre tus dedos.
Cuando sus labios cual hojas de cuaderno, se esconden en los tuyos…Puede suceder esto…

Aquí me quedo.

Chilenas y chilenos no son soberanos en su país, porque solo son habitantes, victimas de una mentira…una mentira inmensa, domada y comprada que nos hace enlodar a la nombrada democracia…
Somos parte de un país que todavía lo tienen, engañado, manipulado, herido, aterrorizado a veces, perdido a veces, despostado vivo…
Enfermedad rara,
Seguimos eligiendo al mismo verdugo..
!Malinche!
Necesitamos recuperar nuestra identidad de clase.
Los que impiden la unidad, son aliados de los sepultureros…

Angelita….

Que pasa por Arauco que cultruna la tierra entera…
Se olvidaron los orígenes?
Se olvidaron los linajes apolillados?
Al Picunche se lo comieron entero…
Se volvió granito pisoteado…
Se encerró en encomiendas y se puso soberbio…ajeno.
Pero en Arauco, el coligue sigue teniendo filo…
Han pasado y seguirán pasando 483 años en que un Estado, pretende obligar a un pueblo entero a saludar cuando se oye el clarín…
El antiguo no escuchara nunca …Solo escucha «tejiendo los aromas de un flor»

Manifiesto…

Manifiesto es mostrar, sugerir una idea, plantear por ejemplo estrategias para salvar el planeta.
El Amazonas no es un arbol, no es un rio…
Nos estamos suicidando, por el acondicionamiento nuestro, al hacer lo que el Imperio hace, viste, come, baila y mata…
Los Dinosaurios, el Amazona, los aviones, Lota, Potrerillos, Chacabuco, los ríos del capital…
!Olvidate!.
La Zampoña suena triste…
!Estamos arrugando el planeta!
Confiamos en el habitante soberano y común, su trabajo le dará dignidad a su familia y a su abuelo, a su abuela, a los nietos de sus nietos…
Quien acallara las llamas que duele el Amazona.

Guitarra de Estocolmo

Estocolmo/Suecia.

Alejandro Fischer



Fotografías: Reinaldo Ubilla

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