Actualizarse… Los alfileres del Mono

Se llamaba don Hermogenes, en Copiapó, era el “mediero” en la quinta de mi abuela.
Olía a chala de choclo; vivía taciturno y solo…
Una vez viajo al Sur; a su regreso venia acompañado.
Todo cambio en la quinta.
En las noches lo grillos enmudecían, solo se escuchaban reproches y sollozos, una gran tristeza envolvía las tristezas…
Una tarde de invierno, una mujer sola, maleta en mano, se alejaba por el polvoriento callejón.
En la casa nadie dijo nada… todo volvió al todos los días.
Los patos y los patitos siguieron desfilando, los pollos andaban por todos lados. Los grillos cantaban y don Hermogenes pedacito a pedacito se iba achicando… se puso flaco transparente, todo él era un dolor.
El tiempo paso, como paso la vida de don Hermogenes, que se aferraba hasta morir sin ganas a sus huesos.
Se murió don Hermogenes… habían pasado como tres semanas, desde que la mujer, con maleta a rastra, se perdía en el callejón…
Queridos oyentes, lectores…
Como de costumbre, me enredo en mis memorias, me entrevero y me pierdo en calendarios… es la venturada sed de buscar “unidades” verdades, lealtades, de aprender de memorias, de relaciones, de acuerdos circunstanciales.
¿Será tiempo de confiar?
En politica, la confianza y la lealtad son un membrete a lacre… al mismo tiempo, los caminos me gritan:
¡Abre las pepas!
El arte de hacer politica, trae consigo ojos en la espalda; he sido inocente, lenteja e ingenuo, he “andado en anteojeras”… para no decir “hemos”… y esconder la mano…
Ya no se puede de “chincol a jote”…Chincol es un chincol y un jote, jote…
Somos parte de un conglomerado, todos andamos con ponchos, aparentemente tenemos el mismo enemigo, comemos igualito, el camino es parecido, las formas segmentadas…
La diferencia que existe en este engranaje de caleidoscopio son los andenes y los ramales.
Quizás el anden final de algunos acompañantes, es re cercano, no alcanzaste ni a comerte una “humita” y se bajan… y se llevan su pelota…
En esos instantes de bajadas en los andenes, la correlación de fuerzas, la fuerza propia, tiene un valor inmenso, de vida, de continuar.
Irse de caminos con las manos en los bolsillos, es de una irresponsabilidad enorme.
Digo esto, para los que tienen hartos andenes y ramales por delante.
Mi creencia tiene andenes por donde vaya, pero no se baja, les esperan hartos andenes y ramales …
El viaje es largo y a que ir bien aperchado, no se sabe lo que trae la “dialectica”… Cada anden que quede atrás, sea de quien sea, nos ayuda inmensamente.
Se tiene que saber, oler, sentir el momento de cambiar de riel, de buscar un ramal…
llegar a sentir eso, es una subjetividad intelectual enome, un estado politico… No hay que equivocarse con los pasajeros que se bajan y menos de los que suben…
Por eso tenemos que estudiar, prepararnos, ser más fuertes, llamar a los que una vez fueron… no a los traidores, sino a los que perdieron la confianza en la táctica y la estrategia…
El movimiento social no es nuestro, pero estamos insertos en él, hemos nacido de él.
Fueron las movilizaciones obreras, las que le dieron al movimiento social, heterogéneo, el raciocinio, la capacidad del pensamiento criticó, de preguntarse.
Y los alfileres del mono, don Hermogenes, que tienen que ver con todo esto.
El comandante Chavez dijo que hay olor a azufre…
Don Hermogenes tenía un hermano, don Ramón; él, se encargó del entierro y mi abuela lo pago.
Cuando llego la normalidad, mi abuela se puso a limpiar la pieza del finao…
Al dar vuelta el colchón, se encontró con un muñeco, relleno con paja, igualito a don Hermogenes, hasta con sombrero…
El muñeco estaba ensartado en alfileres.
Estamos en una etapa, en la que la lucha de clases tiene más matices que un “caledoscopio”.
los “flancos” son muchos y la retaguardia es sagrada… existe una verdad:
Ubicado el objetivo, se valorizan, analizan las formas de llegar a el y destruirlo…
¿Podemos usar los alfileres de don Hermogenes?… total, don Sebastian, por su forma, es fácil hacerle una copia… Somos de adobes y de noche.
Ande más loco que una cabra.
En los tiempos de Luis Emilio Recabarren, la clase politica de la derecha, los dueños de la tierra y la oligarquía empresarial, tenía grandes diferencias entre si…
Todos ellos, hacían crecer el capital, a costa del sudor y sangre del obrero.
El Partido Comunista se estaba enraizando en la combativa clase obrera… estaba aprendiendo el arte de las alianzas…
Se ha quedado varias veces “repitiendo y muerto pá marzo”.
La derecha después de guerras y traiciones se arreglaron a la buena, entendiendo el peligro del desarrollo de la clase trabajadora
Así nació la Democracia Cristiana y otros caballeros de la Orden…”El que no corre, vuela y mata”
Los politicos cristianos y los otros de ahora, tenían y tienen un discurso revolucionario; nos ganaron el “quien vive”… nos robaron los apodos…”revolucion en libertad”, democracia, paz, respeto, equidad, se dicen dignos…
” Estamos en un Estado de derecho”…
Chemimare, aprieto el paquete de alfileres, por donde achunto; estoy viejo y tantos años luchando contra un enemigo salvaje, teniendo en mi memoria los alfileres de don Hermogenes…
Quiero hacer muñecos… con cien quedo a la pinta… Se terminaran las instancias en donde esta el poder fático…
¿Reparto muñecos?…! No !..en una de esas, se sienten parecidos, esconden los alfileres y se bajan…
Ando chalao…. debe ser este mes de matanzas y de olvidos…; En una escuelita de arena y piedra, sedienta, 3.600 cantares fueron asesinados
Un 21 de diciembre de 1907… 111 años han pasado, parece brujería, tres flacos y denunciantes unos…
El enemigo quería y quiere detener el “Movimiento Obrero”.
Chemimare a quien clavo…
Como me voy pa Yemen a clavar malditos…
No necesito ir a Yemen, con clavar a algunos de aquí, en mi país de agua, se solucionaría el holocausto ciego, infame, invisible.
No puedo cantar Navidad… me encoje el alma…
No puedo aceptar a un viejo de la Coca-Cola, galopando en un huemul, apropiándose de la muerte y de las dignidades.
No son los alfileres de aquella mujer, que podrá cambiar la vida, tendrá que ser la conciencia incrustada en el intelecto, casa por casa, puerta por puerta…
“Yo no creo en brujos, pero de que los hay, los hay”
Guardaré los alfileres, “Por si las moscas” como dijo mi amado secretario, don Lucho.

Alejandro Fischer Alquinta

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